Profesional posgraduado en administración

18 de julio de 2018

Reciclaje en Iquique




Desde la promulgación de la Ley N° 20.920, junio 1 de 2016, que norma la gestión de residuos, la responsabilidad extendida al productor y fomento al reciclaje, no se observa en la Comuna de Iquique una gestión efectiva sobre los efectos de residuos domiciliarios.
Solamente existen tres puntos limpios en la ciudad patrocinados por una empresa minera y una empresa dedicada al reciclaje, instalados años antes de la promulgación de la Ley, que han aumentado el número de personas que acuden a estos centros para depositar residuos, lo que demuestra que existe un interés de parte de la población en reciclar.
Al respecto, se puede observar que existe una omisión de deber educativo, comunicacional, y legal de la Municipalidad de Iquique, de acuerdo al artículo N° 30, que colabore en el apoyo de su proceso de recolección de basuras que permita y facilite el reciclaje, no existiendo ordenanza alguna posterior a la Ley 20.290. Simplemente, basta observar el proceso logístico de esta actividad de camiones recolectores que retiran la basura domiciliaria sin clasificación alguna, sin normas específicas sobre colores de bolsas para cada tipo de residuo, tamaño y lugares de depósito que permita un retiro ordenado y tratamiento de residuos. Se aprecia la existencia de algunos depósitos verdes en ciertas calles y sectores, pero es lamentable que la ciudad no se mantenga limpia, apreciándose basuras en veredas y calzadas, especialmente entre las calles que están entre las arterias de Héroes de la Concepción y La Tirana, donde la basura es dejada en veredas y bandejones centrales, perros que acostumbran romper las bolsas con basuras dejando un pésimo aspecto para la ciudad. Existe un hábito cultural normal que Iquique se mantenga sucio, afectando a otras actividades propias de la ciudad como es el turismo, comercio y otros que son significativos para el empleo de muchas familias.
Se puede apreciar barredores recurrentes en algunas calles, pero en el resto de la ciudad brillan por su ausencia, profundiza más esta situación, la carencia de un proceso educativo comunitario y campaña comunicacional para mantener una ciudad limpia y cuyo atributo sea el reciclaje de residuos. La fiscalización municipal en este aspecto es prácticamente nula, tanto punitiva como educativa, que podría ser al menos una campaña permanente con notificaciones de cortesía, que en el tiempo modifique el comportamiento de los residentes de la ciudad para el bienestar de ésta.


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