Profesional posgraduado en administración

18 de julio de 2018

EFECTOS EN TARAPACÁ DE LA GUERRA COMERCIAL CHINA - EE.UU.




Hace pocas semanas se hizo efectiva la amenaza del presidente Trump de subir los aranceles a las importaciones estadounidenses de productos provenientes de China, que pretende corregir el desbalance comercial bilateral de EE. UU. con este país. El aumento de los aranceles al acero, aluminio, paneles solares, productos tecnológicos, automóviles, entre otros, hasta un 25%. Por otra parte, se ha dado a conocer que EE. UU. aplicaría aranceles adicionales a China del 10%, minimizando aún más el intercambio comercial con China.
Esta política proteccionista estadounidense procura aumentar la oferta interna de sustitución de importaciones, buscando en forma artificiosa un mayor nivel de producción interna con menor nivel competitivo mundial, a pesar de estar casi en pleno empleo, causando un menor bienestar para sus consumidores a un mayor precio interno, con una presión inflacionaria inicial. Por otra parte, China ha respondido de una forma similar con medidas de represalias a productos agrícolas. No obstante, muchos de los productos que exporta China a EE. UU. poseen partes, piezas y componentes que son producidos por transnacionales norteamericanas que son producidos en distintas partes del mundo, que solo buscan una mano de obra más barata que los ensambla, donde trabajan activamente manos de obras especializadas en empresas como IBM, Apple, Google, Facebook, Amazon, Intel.
Es muy probable que haya una disminución del comercio global, y esto implicaría un deterioro de los términos de intercambio para Chile (relación de precios bienes exportable e importables), dado que la oferta de exportaciones instaurada en las últimas décadas se implementó para un mercado global de un tamaño dado, que podría reducir su volumen de intercambio si la guerra comercial se escalonara a otros flujos de comercio de EE.UU con Unión Europa, Rusia, India, después de las denuncias que han hecho éstas a la OMC en contra de EE. UU. De hecho, podría disminuir el precio del cobre y otras materias primas, esto afectaría a la economía de la Región de Tarapacá en sus exportaciones y en el encadenamiento productivo interno de la industria que le presta servicios al sector minero. Sin embargo, todo podría verse mejorado si EE. UU. y China negociaran su desequilibrio comercial, a partir de una cooperación bilateral de carácter político, especialmente si al interior de EE. UU. se presiona al ejecutivo para acceder a un acuerdo negociado.

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